Por qué la derrota ante Turquía no debería quitarle el sueño a Estados Unidos

Por qué la derrota ante Turquía no debería quitarle el sueño a Estados Unidos

Perder un partido en el minuto 98 duele. Siempre duele. La Selección de Estados Unidos saboreaba el cierre perfecto de la fase de grupos del Mundial 2026 en el Estadio Los Ángeles. Querían irse invictos. Pero un gol agónico de Kaan Ayhan selló el 3-2 definitivo a favor de una Turquía ya eliminada, que al menos rescató el orgullo antes de hacer las maletas.

Si te quedas sólo con el resultado, parece un tropiezo preocupante para el equipo de Mauricio Pochettino. La realidad es totalmente distinta. Este partido era un trámite burocrático de lujo. El Team USA ya tenía el boleto sellado a los dieciseisavos de final tras aplastar a Paraguay (4-1) y cumplir ante Australia (2-0).

La derrota corta una racha, sí, pero deja lecciones valiosísimas que un triunfo engañoso habría camuflado.

El experimento de Pochettino y el precio de rotar en un Mundial

Pochettino no es ningún improvisado. Con el liderato del Grupo D prácticamente en el bolsillo, entendió que el verdadero torneo arranca en los partidos de eliminación directa. Por eso mandó a la cancha una alineación con nueve cambios respecto al once titular habitual. Weston McKennie fue el único sobreviviente de la vieja guardia en el arranque.

El inicio pareció darle la razón al técnico argentino. Apenas al minuto 2, Sebastian Berhalter cobró un tiro de esquina que Auston Trusty mandó a guardar al fondo de la red. Gol de vestidor. Fue el segundo gol más rápido de la historia estadounidense en las Copas del Mundo. De hecho, Estados Unidos logró marcar antes del minuto 10 en sus tres compromisos grupales.

La alegría duró poco porque la falta de minutos compartidos entre los defensas suplentes pasó factura muy rápido. Sin la comunicación fina que da la regularidad, la línea de cuatro improvisada se deshizo ante los ataques turcos. Mark McKenzie y Joe Scally sufrieron demasiado cuando Turquía apretó el acelerador en el último tercio.

El factor Arda Güler despertó muy tarde

Turquía llegó a Los Ángeles con cero puntos, eliminada y con la prensa de su país pidiendo cabezas. Pero tienen talento de sobra. Especialmente un chico de 21 años que juega en el Real Madrid y que decidió dar un espectáculo memorable.

Arda Güler destrozó el planteamiento defensivo de Estados Unidos. Al minuto 10, firmó el empate con una definición de crack ante Matt Turner. Después, manejó los hilos para que Orkun Kökçü pusiera el 2-1 parcial antes del descanso. Güler jugó con una soltura que desesperó a la zaga local, coronando su noche con un caño espectacular sobre Christian Pulisic en la jugada que derivó en el gol del triunfo turco en el tiempo de descuento.

Si Turquía hubiera mostrado este nivel ante Paraguay o Australia, la historia del grupo habría sido otra. Despertaron tarde, pero demostraron que en un Mundial nadie regala nada, ni siquiera estando eliminados.

Las buenas noticias dentro del tropiezo

No todo fue gris en Inglewood. El segundo tiempo mostró la capacidad de reacción que Pochettino tanto le exige a sus dirigidos. Modificaron el sistema, presionaron más arriba y encontraron premio rápido. Sebastian Berhalter, que tuvo que jugar los 90 minutos por las molestias físicas de la plantilla, firmó el 2-2 con un derechazo tremendo tras cazar un rebote a los 48 minutos.

La mejor noticia de la noche no fue el gol de Berhalter, sino el regreso de Christian Pulisic. El capitán arrastraba una lesión en la pantorrilla desde la primera mitad del debut mundialista. Jugó poco más de media hora como sustituto y se le vio con chispa, rozando el gol con un remate que se estrelló en el travesaño. Que Pulisic esté sano para lo que viene es mil veces más importante que haber sumado un punto contra los turcos.

El plan de contingencia funcionó. Se evitó que hombres clave como Tyler Adams se ganaran una suspensión por acumulación de tarjetas amarillas. Las piernas cansadas tuvieron descanso y los reservistas sumaron el roce internacional que se necesita si el equipo pretende llegar lejos en las fases definitivas.

Lo que viene para el Team USA en los dieciseisavos de final

El verdadero Mundial empieza ahora. A pesar del trago amargo del gol definitivo de Ayhan en el minuto 98, Estados Unidos avanzó como líder del Grupo D con seis unidades. La hoja de ruta ya está trazada.

  • Rival: Bosnia y Herzegovina.
  • Fecha: Miércoles 1 de julio de 2026.
  • Sede: Santa Clara, California.

Si los dirigidos por Pochettino logran superar la aduana bosnia, el camino los llevaría a Seattle para los octavos de final y potencialmente de regreso a Inglewood para los cuartos. La exigencia será máxima. Históricamente, Estados Unidos sólo ha ganado un partido de eliminación directa en la era moderna de los Mundiales (el recordado 2-0 contra México en 2002).

Para cambiar esa estadística, el cuerpo técnico sabe que debe pulir de inmediato las transiciones defensivas cuando el bloque principal no está en la cancha. La distancia de nivel entre los doce titulares indiscutibles y el banquillo quedó en evidencia. En las rondas de matar o morir, los errores individuales se pagan con la eliminación inmediata. Toca pasar la página de la fase de grupos, recuperar la memoria del fútbol fluido que mostraron en las primeras jornadas y enfocarse en los noventa minutos cruciales que se jugarán en Santa Clara.

AR

Adrian Rodriguez

Drawing on years of industry experience, Adrian Rodriguez provides thoughtful commentary and well-sourced reporting on the issues that shape our world.